A mí me tocó vivir
los días más estresantes que alguien pudiera imaginar.
Tenía paranoia de
John, de lo que Kay me había advertido con la actitud un tanto inesperada del
chico. Aun así pareciera que no había nada de malas intenciones en él pero aun
así siempre me mantuve alerta.
Había dejado de verme con Paul, no tenía ánimos para esos
jueguitos de coqueteos y además mi alma estaba un tanto dolida, tal vez mi propio orgullo herido.
Sea como fuese, las cosas habían cambiado un tanto. Una gira
por el continente asiático se avecinaba para los chicos, claro, según tenía
entendido primero viajarían a Alemania y lugares cercanos para después
dirigirse a aquellos lugares lejanos.
Con los cambios que hice era que estaba más apegada a
George, quería recompensarle todo lo que no le daba y que le correspondía pero
aun así no lo disfrutaba del todo ¿Remordimientos? ¿Culpas? ¿Miedos?
Así era como me sentía en esos momentos, estábamos todos en casa de George; John, Ringo, Paul,
Jane, Cynthia y Maureen. Todos reunidos con el fin de despedir a los chicos que
al día siguiente se lanzarían en avión a la dichosa gira antes mencionada.
-Y después iremos a Hamburgo.-dijo Paul.
-Podemos visitar nuestros viejos conocidos-dijo John sentado
al lado de Cynthia.
-Astrid por ejemplo-dijo George.
-¿Quién es Astrid?-pregunte un tanto distraída, el nombre me
parecía familiar pero no recordaba nada.
-Es una amiga de hace tiempo- dijo George mientras yo le
miraba a los ojos
-Su nombre... ¿Fue tu novia o de alguien?
Todos parecieron quedar en silencio, John se movió un poco incómodo,
Jane al igual que yo miraba atenta a
cada uno de los presentes.
-De Stuart...-se limitó a decir George. Fue como un rayo.
Claro el día que mama fue a dejar a Peter (cuando ellos partieron por primera
vez a Hamburgo) le acompañe y pude recordarle porque le había visto.
Flash Back.
Estaba un tanto molesta ¿Por qué tenía que despertarme
temprano si el que viajaba era Peter y no yo?
Esa cuestión a mi madre le importo poco y me obligo a
acompañarla a dejar a Peter. Tomas un busque
nos llevara cercas de la des embarcación de navíos de carga en
Liverpool.
Mona platicaba con Peter y este le ignoraba y se molestaba
de vez en cuando por las cosas como "limpiarle la cara a su hijo frente a
la gente" que simplemente
avergonzaban a Randolph mejor conocido
como Peter.
-¡Mama!-escuche quejarse a Peter.
-¿A qué hora sale el barco? tengo sueño-dije entre cruzando
las manos algo fastidiada.
-¡Ethel! no se cuando volvamos a ver a tu hermano y tú con
esas cosas...- No quise escuchar uno de los afamados discursos de mi madre y me
aleje de ella, cosa que también hizo
que comenzara regañarme pero como
siempre le ignore.
Iba tan distraída y maldiciendo a lo bajo que al
caminar me topé con alguien. No pude evitar sonrojarme, maldecía a mis adentros
haberme topado con aquel chico.
-Lo lamento-dije esquivando su mirada.
-No hay problema, pero deberías tener cuidado.
-¿Por qué?-pregunte retadoramente.
-Bueno, pudiste caerte...
No sé, ser subida a ese barco a la fuerza y ser una marinera de por
vida-dijo aquel chico, no pude descifrar
su reacción, su cara era seria pero algunas facciones me decían que estaba
sonriendo.
-No lo creo...-fue interrumpida al escuchar como Peter me
hablaba.
-Mama te busca Ethel... ¡Hey! hola... Stu- el chico se limitó
a asentir y mirarme con atención.
-Bonito nombre... Ethel y aparte hermana de Peter-dijo susurrándome.
-Por desgracia.
-Bueno... creo que te
llaman... y a mí también-miro hacia enfrente y vi a un chico de cabello castaño
claro con una chica rubia a su lado, tenía unas gafas de pasta gruesa aun a
pesar de tenerle tan lejos pude sentir su mirada en mí.
-Adiós-le dije aquel chico-.. Peter te odio y me quedare con
tu tocadiscos y tu habitación-le golpee el hombro- Se famoso y me compras algo.
-Ya vete tonta-dijo Peter empujándome y comenzó a caminar
junto al otro chico al que vi que me
lanzo guiño.
Me gire de vuelta para ir a con Mona un tanto idiotizada por
la acción del tal "Stu". Sonreí y le Volvi a ver cuando estuve con mi
madre. Esa había sido mi encuentro casual con el chico.....
Aquel vago recuerdo me vino de manera fugaz, solté una
sonrisilla antes de notar que todos me
observaban algo extrañados por mi obvia cara de satisfacción y de otra mezcla
rara de emociones.
-Así que Stuart era aquel chico guapo… ¿Qué paso con él?-pregunte
de manera inocente, solo pude ver que
los presentes se incomodaba.
-Él… ya no está aquí.-comenzaba a decir George.
-Deberías dejar de ser tan preguntona Best y limitarte a
saber lo que se puede-Pude ver como Lennon apagaba su cigarrillo con algo de
enfado. Paul y los demás le recriminaron con la mirada.
No dije nada más. ¿Por qué aquella reacción tan violenta?
Después de unos minutos de incomodidad todo pareció
recuperarse y bueno trate de sentirme cómoda pero no podía, me sentía agobiada
e indecisa. Muchas cosas pasaban por mi mente en aquellos momentos y una idea
no dejaba descansar mi atolondrado cerebro el cual de por si era ya un desastre
con anterioridad.
Decidí salir a tomar algo, tal vez era aquellos pensamientos
que deseaba que se hicieran realidad y a la vez me atemorizaban. ¿Dañar o se
seguir mintiendo?
-¿Qué haces? ¿Estás bien?-pregunto George.
-Si, solo que… hable de más y creo que a tus amiguitos no
les gusto-dije antes de encender un cigarrillo.
-El tema de Stuart es delicado, en especial para John, era
uno de sus grandes amigos.
-¿Era? ¿Qué hay de él?
-No hay nada, el… murió Ethel-dijo George arrebatándome mi
cigarrillo ante mi cara de sorpresa.
-¿Cuándo? Digo… era igual
de joven que ustedes y…
-Al parecer tuvo una
hemorragia cerebral. Es todo lo que sé-Acaricio mi mejilla. Al sentir su
contacto me aleje de el causando su asombro.
-George, tenemos que
hablar.-le dije de manera seria.
-Yo también tengo que hablar contigo-dijo el colocándose frente
a mí.
-Comienza tu-dije temiéndome lo peor. ¿Y si John le había
dicho lo que tenía con Paul? Eso fue lo primero que me cruzo la mente y temí.
-No, dime tu primero.
-Por favor George, dime que pasa.
Deje de preocuparme al ver una sonrisita formarse en su
cara. Le mire algo confundida
¿Cuál era la causa de su evidente felicidad?
Pude ver que rebuscaba algo en su bolsillo, algo que apenas encontró
sonrió más abiertamente.
-He estado pensando todo este tiempo y cada vez me convenzo
de lo mucho que te quiero Ethel.
-Pues no deberías. No te merezco George.-dije algo molesta
conmigo misma ¿Por qué? Por no corresponderle tal como él decía quererme.
-De hecho tienes razón- le
observe atenta- te amo y es por eso que…. ¿Quieres casarte conmigo?-
Abrí los ojos de manera que casi podían salirse de su lugar. Unos pasos se escucharon
aproximarse pero pararon de manera repentina. Ambos ignoramos aquel hecho y
mire a George quien me miraba penetrantemente.
¿Qué decir? ¿Qué hacer? Mis piernas querían salir corriendo.
O tal vez era el momento de decir la verdad.
-¡No George!- el chico se
quedó estupefacto- ¡¿Por qué?! … tú mereces algo mejor que yo.
-No digas tonterías Ethel-dijo George yo te amo-dijo el
chico con sus ojos en mí.
-Pero yo a ti…. No estoy segura. Casarnos seria la estupidez
más grande que puedes pedirme.-Fue ahí cuando mire a Cynthia y Jane junto con los otros tres mirarme
sorprendidos, si lo estaban.
-Solo estas nerviosa y...
-Eso no tiene nada que ver, además yo… quería terminar
contigo hoy… y eso e sol que quiero hacer... que terminemos George, Sabes que
soy una puta... a lo que me refiero es que no te merezco.-pude escuchar un
gritillo de asombro, seguramente de Jane.- Debo irme.
No me importo dejarlo como estaba, solo sé que camine lo más
rápido posible hasta la sala y cogí mis cosas y pude verle de nuevo ahí impresionado
y anonadado, con los ojos tristes y muy
confundidos. Pase por su lado casi corriendo
-¡¡¡ETHEL!! Espera un
momento- voltee y vi a George quien venía detrás mío. Le ignore y subí al auto
que había parado con anticipación.
-Apúrese-le grite a el hombre aquel el cual me obedeció sin
chistear.
Vi a George tocar el vidrio del taxi y sentí unas lágrimas
rodar por mi rostro. James creí vivir
aquella cosa tan ridícula como aquel drama. Pero tal vez esa era la mejor
manera de alejarme de él, de ellos y de
su entorno.
¿Estúpida? Si lo era pero no quería aunarle más a mi lista
de desagradables defectos que solía tener. Ya encontraría el modo de
disculparme con aquel chico.
¡Cuánto me pesas George Harrison!.....