La idea había dejado de serlo al mismo tiempo que los días y
las semanas pasaban frente a mí y, sobretodo, ya era un hecho que hacia
cambios.
¿Cambios?
Cambios emocionales, físicos y hormonales.
Cambios en mi vida y en quienes me daban la mano y al contrario,
quienes me volteaban la espalda. Entre ellos mi madre y Peter, la primera me
pidió que me olvidara de su existencia y que
hiciera como si no recordara quien había sido mi madre
Definitivamente, debo
decir que aquellas acusaciones de los medios “amarillistas” no hacían más que
empeorar la situación y vaya que lo hacían.
Hubo un tiempo en el que fui acosada y perseguida por los
periódicos, con el fin de que por medio
de una bonificación, yo diera alguna especie de entrevista. Claro, solo tenía
que decir a una grabadora sostenida por
un entrevistador, lo que había pasado con los miembros de aquel grupo británico
The Beatles.
Por obvias razones me
negué por completo. Aun así,
parecía que esas personas no entendían
lo que era la moral y dignidad de las personas, ambas palabras que yo
tenía bien claras, y además, también me
negué por mi propio orgullo e
integridad.
Debo reconocer que el hecho de que los medios dejaran de molestarme completamente,
además de que Paul, John o George se negaron a dar alguna declaración respecto
a mí, fue que estos no me conocían con certeza.
¿Y cómo lo harían si Sally Simpson no existía?
Aquel nombre solo era producto de mi vida con aquel grupo y más que todo, de la imaginación de aquel
quien ahora era mi tortura, John Lennon. De quien por cierto no sabía nada.
Estaba en Agosto de
aquel turbulento 1967, donde, según auguraban, las aguas se habían tranquilizado
(a más de un mes) con respecto al tema que me concernía a mí.
¿Qué había pasado entonces con mi decisión?
Bueno, creo que un
vientre de más de 5 meses no eran fáciles de cargar, en efecto, había aceptado
a él bebe que tenía dentro de mí. ¿Qué culpa tenía el de mis grandes descuidos?
Sinceramente, la razón por la que acepte al principio fue
porque pensé en la oferta de Kay, pero con el tiempo, como mencione al
principio, fue quien me ayudo a tener un cariño por lo que en m estaba
engendrándose.
-¡Ethel! Ten cuidado, te puedes lastimar-Baker arrebato de
mis manos una caja, la cual yo intentaba levantar.
-No pesa nada Baker… déjame hacerlo, me siento una inútil.
-Sabes que no lo eres-me tomo por los hombros- Además no
ensuciaras tu lindo atuendo para la sesión.
-¿Sesión? ¿De qué hablas?
-¡¿Lo olvidaste?!.... Ven, será tu sesión de fotos del
mes-dijo sonriente mientras con su flash, casi me cegaba.
-No entiendo cuál es tu afán de tomar fotos todos los putos
meses-reí.
-Quiero que tu bebe tenga muchos recuerdos de cuando estaba
ahí adentro.
-Está bien. ¿Y Kay?
-En la cocina, vente…
-¿Qué? ¿A dónde?
-bueno señorita no tan señorita…-ambos reímos- en esta ocasión será un tanto distinta.
-Ni loca saldré. Sabes que pueden reconocerme y…
-Haz olvidado que con tu embarazo has cambiado. El cabello
te ha crecido y ha recuperado casi completamente su color y además…
-¿Qué?
-Estas más gordita.
Ante sus palabras tan bien ensayadas y convencedoras, salí
junto con Baker.
Hubo un momento en que las fotos casi me incomodaban y ya
cansada de ello le pedí tiempo y espacio, cosa que supo respetar, más cuando
tuve la necesidad de ir al baño.
Una de las cosas que con el embarazo cambiaban es que,
parecía que la vejiga se había achicado
Me aleje un poco de Baker para adentrarme a un negocio que
estaba cercas de ahí. Era una especie de restaurante- bar, el cual, estaba un
poco vacío, a mi suponer era por las tempranas horas del día.
Pedí permiso para entrar al sanitario, cosa que por supuesto
no me negaron.
Realmente me sentía bien después de todo, era una sensación
por demás incomoda. Baker me había hecho caminar maso menos 500 metros, los cuales me había desgastado
completamente.
Al salir estaba a punto de agradecer al mesero del lugar,
pero no fue tal y como esperaba ya que pude notar como todos miraban la
televisión con una atención casi
perturbadora.
¿Eran adictos al aparato?
Eso llegue a creer en primeras instancias.
-Es increíble… pobre hombre
Con aquella expresión
mi curiosidad se vio a prueba,
girando al televisor pude ver a un reportero quien cuchicheaba algunas palabras
casi incomprensibles para mí.
-Repito, esto es una
de las noticias más impresionantes en este mes y sobretodo inesperadas.
El señor Brian Epstein ha muerto. Está confirmado, Hoy domingo 27 de Agosto, el manager del grupo The
Beatles, ha fallecido, mis condolencias y pésames para su familia….
Sus palabras se volvieron murmullos. Estaba atónita e
indiferente, gire de nuevo para cerciorarme que era verdad y al parecer si lo
era.
¿Cuál fue mi segunda reacción?
Correr a como mis posibilidades me lo permitieran. Al abrir
la puerta busque desesperadamente a Baker quien apenas me vio corrió hacia
donde yo estaba.
-Baker… ¡¡¡Baker!!!
-Ethel-el chico me abrazo.
- Ha pasado algo terrible... Brian….
-Lo se cariño…. Lo acabo de escuchar en la radio.
Comencé a llorar ¿Por qué?
Bueno, algo que tengo que aclarar es que, aunque hubiera perdido
comunicación con algún miembro de la
banda, con Brian, por extraño que parezca, no lo había hecho. Todavía mantenía una comunicación, lejana,
pero aun nos hablábamos. Nuestra última llamara había sido apenas unos 15 días
atrás.
Creo que a pesar de su oposición inicial y de su carácter un
tanto especial, había terminado encariñándome con aquel hombre, en específico,
después de lo que hizo por mí, por ocultarme de la prensa y cosas semejantes.
-¡Joder!…. No creí que
Brian fuera capaz de hacer algo semejante-Kay me tomaba de la mano, apenas lleguemos al
departamento del matrimonio Baker, la chica, mi amiga, me había recibido de una
manera cálida.
-Yo tampoco. Él no era capaz de hacer algo sin escrúpulos, no era tan idiota y….-me dijo
la chica
-Aunque la última vez que le hable con él, no se escuchaba
tan bien.
-Como estar su madre-negaba Kay y es que eso era una
verdadera preocupación, una de las más
latentes.
-Lo se…. ¿Cómo estarán? ¿Y… él? Él no sabe cómo sobrellevar estas noticias….
-John es lo de menos Ethel.-me reprendió Kay
-Es que tú no lo conoces.
-Por favor, no peleen por tonterías. –Dijo ya cansado de
aquellos dimes y diretes entre Kay y yo- ¿Qué piensas hacer?
-Iré a verle…
-¡¿Qué?!
-No Kay, a él no… a Queenie.
Quiero hacerlo.
-Me parece perfecto, tranquila Kay- Baker tomo a la Kay quien estaba un tanto descontenta
por mi respuesta- Solo que hay un pequeñísimo detalle… Sabes que si vas tendrás
que encontrarte con ellos ¿verdad? Específicamente con él y bueno…
-Tienes razón… Mierda.
-Solo se paciente, iras un día de estos. Cuando la tormenta
haya dejado de cesar.
-Y bien que lo hare.
Mientras para algunos
la vida comenzaba otras escribían sus últimas líneas en este libro tan
complicado llamado supervivencia.
La tempestad había llegado. Mi viaje no fue sencillo
considerando mi estado.
¿Viaje?
Después de todo, tuve que ir a Liverpool para visitar a
Queenie. Un viaje no necesario pero a la vez si ¿Me entienden? Creo que no.
Tras una visita y unas palabras de consolación me dijo a
donde acudir.
Camine hasta el cementerio Kirkdale Jewis del mismo
Liverpool, lugar donde se encontraba la lápida de Brian.
¿Que hice? Sentarme como pude y quedarme en silencio, creo que derrame unas
cuantas lágrimas estando ahí.
A punto de irme,
sentí o mejor dicho escuche las pisadas de alguien quien venía a lo lejos.
Por instinto, me voltee a ver quién era aquel que rodeaba
por aquel lugar.
Y siempre he de decir que la vida me tenía grandes
sorpresas.
-Hay espera-escuche aquella voz tan familiar llamándome. Yo
seguí caminado, casi implorando por que desistiera, pero… olvidaba lo
insistente que aquel hombre que al
principio llame “el hombre encantador”
-Suéltame… me estas lastimando.
-Lo lamento. Pensé que no me habías escuchado, pero como
veo, no quisiste responderme.
-Eres tan adivino McCartney-solté apenas un suspiro- ¿Qué es
lo que quieres? Supongo que no viniste a seguir a las personas o ¿Si?
-En efecto... no. Sabes bien a lo que vine, a lo que supongo
tú también viniste.
-Quien sabe.
-Hace tanto que no te veía. Luces tan linda como la primera
vez que te vi.
-No comiences con tus frases ridículas.
-Estuve buscándote después de que se desato aquella “bomba”
pero no te encontré.
-Tuve que cambiarme de casa, mejor dicho, Baker y Kay
tuvieron que hacerlo. Por mi culpa.
-Lo bueno es que ahora te estoy viendo-me tomo de la cara-
Lo lamento, con todo esto que paso, me he dado cuanta ¿Cuánto tiempo de vida me
queda? Y después reflexiono que realmente estoy haciendo con ella, con mi vida
y lo solo que estoy en ella y no quiero
que continúe así. Después pienso en
Jane, lo mucho que la dañe y me arrepiento... pero después tu estas aquí-señalo
su cabeza.
-También todo esto me echo reflexionar en la vida que lleve
y que quiero llevar.
-Ethel… oye… -pude ver que fijaba su vista en mí y me parecía intimidante- ¿Qué te ha pasado?
-¿A qué te refieres?
-Bueno… te veo un poco más…
-¿Te refieres a que estoy más gorda?...
-Si pero…. ¿estas bien?
-Perfecta… y bueno ya
me tengo que ir...
¿Qué era lo peor que pudiera pasar?
No quería que nadie, en específico alguno de ello se enterara de mi embarazo y eso fue lo que
ocurrió.
¿Cómo? Paul me tomo de una manera tan sorpresiva que me termino
abrazando y por unos instantes me deje llevar. Algo de mí lo necesitaba.
Pero esos momentos nunca duraban para siempre.
-Ethel….-Paul se atrevió a abrir un poco mi abrigo y quedo
sorprendido, lo pude ver en sus ojos- Pero que….
-Adiós.
No dije nada más. No había nada más que decir.
Solo regrese al otro sitio donde podría refugiarme, si, en Londres.
Mi regreso a Londres
fue bueno, en Liverpool no quedaba nada que hacer, ni con quien quedarme. A
penas regrese a Londres recibí una
llamada de Rory, mi hermano, con el que mantenía comunicación constante, aun
aunque el estuviese a miles de kilómetros de
mí y que un mar nos separara.
¡Cuánto deseaba tenerlo aquí conmigo! Él
era el único que me entendía y que velaba por mí.
Como fuera que fuese, estaba en casa mientras veía a Kay
leer una revista.
¿De qué?
No lo recuerdo, en realidad no preste mucha atención al
asunto ya que en ese entonces estaba un tanto ocupada.
¿Con que?
Kay había salido de compras y yo acomodaba las compras de la
chica. Era divertido y ayudaba a mi mente a distraerla de todo lo que pasara a
su alrededor.
En fin. Acomodaba tranquilamente cuando escuche el típico
“ring ring” de las puertas, anunciando a un extraño o tal vez en ese caso, a un
conocido, para mi desgracia.
-Iré a ver quién es- grite para evitar que Kay se molestara
en caminar hasta la puerta, pero en realidad me arrepentía de ello.
-Hola……
Mi cara denotaba todo lo que pasaba en mi mente. Tal vez una
broma cruel del destino.
¿Cómo era que estaba ahí?
¿Cuál era el motivo de su repentina visita? ¿Y cuál debería ser mi
reacción?
Bueno. Las dos primeras me eran una mierda a comparación de
la última auto-pregunta.
¿Entonces, que hice?
Estaba a punto de cerrarla cuando vi como “él “ponía un
tanto de resistencia al sostenla.
-¿No vas a saludarme?
-¿Cómo llegaste a aquí?....
-Bueno…-estaba a punto de explicármelo cuando gire al
escuchar los pasos sigilosos de Kay,
quien trataba de escabullirse del lugar.
-¡Fuiste tú! ¡Perra!-señale a Kay quien se detuvo ante mi voz.
-Oye…. ¿Nos permites
unos minutos?
¿Por qué tenía que hacerlo?
Kay me tomo del brazo y me alejo unos dos metros de la
puerta, su cara de resignación cambio a una de… no sé de qué putas, pero yo realmente estaba molesta.
-Tranquilízate o le hará daño a tu bebe…
-¿Tranquilizarme? ¿Ya viste quien está ahí?...
-Lo encontré en un café y me pregunto por ti… no supe que
decirle, es tan astuto para sacar verdades… Ya cuando me di cuenta él tenía
nuestra información.
-Eres… No quiero hablar con él... dile que se vaya...
-¿Por qué? Es solo George, malo que fuera John ¿No? Anda,
velo y platica con él.
Kay termino de convencerme y tal como salí del lugar
regrese, con George cabizbajo,
esperándome y casi anhelándome.
Cuando alcanzo a divisarme lanzo una de esas sonrisas
irresistibles, que si era el Beatle mas callado, era un mito casi entre quienes
desconocían la picardía y vertiginosidad del chico.
-Lo lamento… es que a veces no soy muy buena compañía. No
amanezco de humor.
-Ya veo porque. Paul tenía
razón.
-¿Cómo?-pregunte confundida.
-Él me dijo que te había visto rara hace... ¿Tres semanas?-asentí- ¿Puedo?-señalo mi notorio vientre.
-¿Qué es lo que te dijo exactamente?
-Él pensó que había aumentado de peso-rio- pero no creo que
sea eso-toco mi vientre, sin mi supuesta aprobación- Paul a vece suele ser torpe.
-No lo es.
-¿Lo defiendes?-negué
levemente a la vez que le sostenía la mirada, de la misma manera en que él
lo hacía- ¿Cuánto tienes?
-7 Meses…Casi 8 –me encogí de hombros.
-Dm…. ¿De quién es?
-Tuyo no es-le lance uno golpecitos en la espalda.
-Eso creo. El embarazo te ha sentado bien. Te has vuelto
muchos más tierna.
-Ni lo creas, son los cambios repentinos de humor que me dan
con el proceso. En realidad, sigo siendo
el desmadre que suelo ser. Solo que con
un peso de más.
-Es bueno verte… digo, después de tanto tiempo…
-Lo sé, ¿Cómo te ha ido?-le mire pícaramente, él entendió a
lo que decía ¿Y quién no? Los medios se habían encargado de difundirlo.
-Si te refieres a…. bien-sonrió- estoy comprometido… y creo
que esta vez si no me devolverán el anillo.
-Eso espero… Eddie es una grandiosa chica, no la conocí
mucho pero… ella te amaba, se le veía cada vez que te miraba.
-Y yo a ella, ahora. He aprendido a amarla. Al principio no
era fácil, aun me acordaba de ti pero no hay nada que el tiempo no ayude a
olvidar. Me refiero a los malos ratos por que los buenos siguen aquí-señalo su
cabeza y yo sonreí.
-¿Tuvimos buenos?
-¿No lo crees?
-Si.
Sin duda aquella idea de hablar con el chico uniceja no
había resultado de la toda mala.
Hasta me había liberado de varias culpas al escucharle y al
responderle muchas más cosas que él tenían en duda.
¿Qué más había pasado?
George se despido prometiendo volver a verme.
Y no me desagradaba, al contrario esperaba que fuera más que
pronto….
Problemas…. Problemas….
Esos eran los de la orden del día.
Con mi embarazo, mis pies cansados y dolencias de una típica
embarazada en sus últimas. Bueno, en realidad faltaban unas semanas a punto de
dar a luz.
Pero esos “problemas” eran mínimos a comparación de los que
el tempestuoso futuro se empeñaba en
mostrarme.
Antes de cualquier cosa, quiero aclara que esto no es
una novela dramática aunque lo pareciera
y lo fuera.
Simplemente, al parecer… las cosas para mi eran un poco más apegadas a casos escritos
en una de esas Best seller de la época.
Pero no.
¿Por qué digo esto?
Valga la redundancia.
Ya había encontrándome con Paul, con George y…. ¿Quién
faltaba?
Esa persona que faltaba sería el más agrio de mis
encuentros, el indeseado y más doloroso.
¿Cómo sucedió?
Pues, esa mañana parecía pasar con total normalidad,
normalidad que casi me espasmaba y asustaba.
Dicen que después de una larga estancia de paz, se
sobreviene un mar de dificultades y no se equivocaban.
Estaba llegando de mi rutinaria visita al doctor cuando
escuche el rechinar de unas llantas.
¿Y eso que?
No había nada de malo hasta que vi quien bajaba del auto.
¿Y quién era?
John Lennon.
Empalidecí, vaya que lo hice, quise correr y tomar un taxi
que me alejara de ahí por el momento, pero mis torpes y ya hinchadas piernas,
no respondieron.
-¡No puede ser!... – No pude correr, pero comencé a caminar
¿Qué tal si no me reconocía? Eso me esperanzaba un poco, pero como el destino lo quería, ese día teníamos que
reencontrarnos después de 5 meses sin vernos.
-Espera….-Hice caso omiso
y como consecuencia, sentí un estirón en mi brazo. Con toda su fuerza
hizo que girara a verlo y fue cuando ya no pude hacer nada al respecto.
Nada.
-¿Qué acaso no me escuchaste?
-Suéltame… me lastimas…. Si no lo haces llamare a la poli….
De nada me sirvió
aquellas palabrerías, el chico me tomo de la mano y casi arrastras me
llevo hasta un vehículo, que por cierto,
era bastante peculiar por sus colores fuera de lugar.
Pensé que dentro del auto me encontraría a Les, pero no,
John se sentó en el asintió del piloto y encendió el vehículo, arrancando en el
instante.
No pude decir nada y además de que no sabía que decir.
¿Qué hacer?
Solo me quede en silencio, mientras los nervios se me ponían
de punta al compás que las ruedas tocaban el pavimento de aquella solitaria
carretera de Londres.
¿A dónde fuimos?
Lo bastante lejos para que yo desconociera el sitio, de
hecho, jamás había visto aquel lugar.
Esta situación no hacía más que molestarme en todos los
sentidos. No, hasta que John paro el auto en un Parque, bastante lejano y
solitario.
-Entonces…. Es cierto-John me miro al ver como bajaba del
auto, lo muy apenas que podía bajar a
causa de mi abultado vientre.
-No sé a qué te refieras. Y no sé qué es lo que quieres, así
que dilo rápido que lo que menos quiero para este día es tener que verte y
soportarte.
-No creo que tengas indigestión o ¿Si?
-No Lennon, y si eso es todo, ya puedes llevarme a casa.-comencé
a caminar para adentrarme al auto cuando Volvi a sentir su mano sobre mi brazo,
mi piel se erizo al sentir su piel cálida en la mía.
-Ya necesitaba verte, creo que tú también. Ahora estamos
iniciando una nueva vida, hay que darle vuelta a la página y quedar como buenos
amigos.
-¿Me pidas que sea tu amiga?-pregunte asombrada. No pude
evitar soltar una risilla sarcástica ante su inoportuna propuesta. ¿Cómo era
posible que me pidiera eso? Yo aún lo seguía queriendo…
-Si ¿Hay algún problema?
-Vete a la mierda Lennon… tú y tú “oferta de paz y amor”
y esa mierda que traes. Mejor no me
hubieras buscado-dije lo bastante fuerte y enojada
-Cálmate… solo vengo hacer lo que creí correcto.
-¿Según quién? ¿Tu?
No seas ridículo John, de verdad, no quiero molestarme más de lo que ya estoy,
no me hace bien…
-Deberías aceptarlo. Además tú ya estas preñada de otro. No sé
de qué te quejas-dijo ahora ya molesto, no por su tono de voz, sino por la
mirada casi mortal que me lanzaba.
-Si tan solo supieras-dije más entre dientes que para él
El silencio se hizo evidente al percatarme que el único sonido destacarte,
era el viento mover las hojas de los árboles que estaban a nuestro alrededor.
-¿Cómo supiste donde estaba?
-George me lo dijo…
-Ese cejudo de mierda, sabía que algún día te lo diría, a ti
o…
-¿Ya le dijiste a Paul? ¿Se hará responsable de su
chistesitesito? Ahora si no se salvó-rio John mientras señalaba mi vientre.
-¿Y qué tiene que ver Paul? –pregunte algo irritada.
- Él es el padre ¿No? , y si no lo es, entonces desconozco quien
pueda serlo…
-Bueno… si hacemos cálculos, en esos tiempos, yo...
-No… ¡no!-grito algo molesto, los colores se habían adueñado
de su cara, era como si hubiera trasformado al pacifico John en alguien
completamente opuesto en cuestión de segundos y eso me asusto.- ¡¿No
pretenderás encasquillármelo a mí?!
-No es que quiera anteponértelo, solamente estoy diciéndote…
-Mejor ni lo digas Ethel best…. Además,
si eso fuera una posibilidad, ¿Cómo voy a estar seguro de que es mío? Tú eras demasiado…
ofrecida.
-Me estas ofendiendo John.
-No deberías, digo, si cuando estuviste con George, le viste
la cara con Paul y hasta conmigo ¿cómo no sé si a mí me hiciste lo mismo? Y ahora, resulta que es mío… no soy tan
ingenuo Ethel...
-Contigo las cosas fueron diferentes- sentí como mis ojos se
cristalizaban, de rabia y decepción y también por la decepción al escuchar sus
palabras- A ti te amaba John…
Tras de eso el
silencio sepulcral de John, me quede mirándolo, con algo de ilusión y
esperanza, esperanza que se mató al no escuchar decir nada mutuo.
¿Qué tenía que hacer yo?
¿Rogarle? ¿Implorarle?
Eso jamás sería una opción para mí.
No en esos momentos.
-no quiero más problemas de los que ya tengo Ethel… además,
yo no creí que, lo que quiero decir es que, no pienso cometer lo mismo que paso
conmigo y Cyn…
-Se lo que quieres decir, y no te preocupes… no tendrás que
tener a un Julián más en tu vida, y tampoco pienso actuar como tu ex esposa, Que no se te olvide
que soy muy diferente a ella y lo que es más, yo no te busque a ti ¿o sí? No te
necesite en estos 5 meses y no lo hare en lo que me falta John.
-Es que no estas entendiéndome…
-Si lo hago… y será mejor que me vaya John... olvida esta
conversación que yo ya lo hago con respecto al día que te conocí.
Respire profundo antes de dejarlo atrás de mí, con parte de
mi alma, acompañándolo a su lado y esperando unas palabras que me detuvieran,
pero que nunca fueron pronunciadas.
Seguro nada podía ir peor.
No, podía.
Había amanecido con demasiado dolor ese día.
¿Cómo era posible soportar tanto?
Creo que había algo más haya de nuestra capacidad que nos hacía
soportar esos dolores tan grandes, dolores que tenía en ese mismo instante.
Eran tan insoportables como ellos solos podían ser.
9 de Noviembre de 1967 era la fecha que marcaba el
calendario y en general, no marcaba nada en especial, no al menos para mí, a excepción de los dolores que había
mencionado que había tenido esa mañana pero que habían desaparecido al
trascurrir las horas, cosa que me tranquilizo.
¿Por qué?
Por qué sabía que estaba en mis últimas, sin saber que era
el último día.
-¿Te sientes bien?
-No mucho, tengo un dolor leve aquí-señale mi espalda-
pero ya se pasara.
-¿Estas segura? ¿No será mejor si vas al doctor?
-¿Para qué?
En realidad no le veía mucha importancia, no hasta que sentí,
poco más de un par de hora después, como un líquido recorría mis piernas. ¿Qué
era?
No lo sabía pero no auguraba nada bueno.
-¿Quién tiro agua?-Pregunto Baker al ir entrando a la
cocina.
-¿Agua? Nadie… -escuche gritar a Kay del otro lado de la habitación.
-Como no, mira… ¿Ethel? ¿Qué haces ahí, sentada y….? ¡Mierda!
-Shhh… no lo digas tan alto que Kay vendrá y me matara-dije
algo asustado.
-Tenemos que llevarte al hospital rápidamente Ethel... se te
rompió la fuente.
.Lo sé, pero... tengo miedo Baker.
-Tranquila iré acercando el auto y-solté un respingo casi
imperceptible.- Ahora vuelvo, ve por tu maleta.
-Bien. Gracias Baker.
Creo que está de más decir que Kay estaba furiosa, pero eso
ya no importaba, no en ese momento.
¿Qué era lo que importaba?
Mis emociones encontradas en el trascurso al hospital.
¿Cuáles eran?
Ilusión y esperanza, la esperanza de que las cosas que
vinieran fueran mejores y ayudaran a olvidar lo anterior.
-Necesito un médico rápido, mi amiga está a punto de dar a
luz…-grito Kay.
Después de ahí todo fueron
minutos en los que no podía prestar demasiada atención.
¿Y quién lo haría?
De ahí a la sala de emergencia donde todos se movilizaban rápidamente
a mi ayuda.
¿La razón?
La simple razón de
que estaba a punto de ser madre.
-Tranquila cariño, todo estará bien.-me dijo una enfermera
que sostenía mi mano.
-La dilatación es mucho, es hora de trabajar el parto.-dijo el doctor.
-¿Mi bebe estará bien?
-Claro que sí, solo tienes que ayudarnos para que todo salga
bien.
Entre respiraciones agitadas, sentí como el aliento se me iba mientras una más comenzaba.
Y así era.
-Un último y ya…
Las pocas fuerzas que
me quedaban, dieron su último esfuerzo con un
buen resultado.
Escuche el leve llanto de un bebe y ahí fue donde supe que
lo había logrado.
Vaya que lo había hecho.
¿Qué se sentía ser madre?
Aun no lo sabía con exactitud, pero puedo asegurarles que sabía
que habría cambios buenos para mí.
En esos momentos agradecía a Kay haberme insistido en tenerme a mi hijo y ahora entendía cuál
era su objetivo.
¿Qué objetivo?
Que con el tiempo, al
pasar de los meses y semanas, la relación de la mujer con el feto va creciendo
y estrechándose que, al final, es imposible deshacer.
Eso era lo que sentía con mi bebe, que por cierto era niña.
-Adelante-dije después de escuchar los toquidos insistentes
de la puerta.
-Ethel…-pude ver la cabeza de Paul asomándose.
-¡Joder! ¿Qué haces tú
aquí?-le recibí con los brazos abiertos.
-Vine a verte, me encontré a Kay y...
-Ella es toda una cotilla-sonreí y le indique un lugar junto a mí- ¿Cómo me
veo?-pregunte confundida.
-A pesar de tu palidez, tan bonita como siempre…. ¿Dónde está?
-Ahí-señale la cunita que estaba cercas de mí.
-Pero mira que cosa tan bonita… gracias a dios, se parece a
ti-sonrió mientras acariciaba a la bebe.
-¿tú crees? Creo que se parece a más a él.
-Ethel… sabes… además de venir a verte por esto… quise también
pasar a…
-¿Qué pasa? dime.
-Yo, aun te quiero-Paul rio con algo de desconcierto- Y
estoy dispuesto a conquistarte.
-¿Qué estás diciendo? ¿Te sientes bien?
-Más que eso… este tiempo he estado pensando en ti y lo que podríamos
conseguir juntos, como una familia.
-Paul… pero…
-Si tu duda está en la bebe, ella será mía, llevara mi
apellido y…
-No, no... Detente.-le suplique- es muy lindo de tu parte todo esto pero, tú
necesitas algo mejor, alguien mejor, alguien que te de tus propios hijos y…
-Ya te he dicho que ella será mi hija… Y no veo algo mejor
para mí que tú.
-Si lo hay Paul… solo falta que abras los ojos. Además yo no
quiero una relación, y menos con el amigo del padre de mi hija, sería una
tortura para mí. Yo aún le amo-dije entrecortadamente.
-Me gustaría ser yo. Yo no te hubiera dejado ir. Vaya que no.
-Tranquilo vaquero. Aun así gracias… si quieres puedes ser
el tío Paul-dije riendo antes de escuchar también una risa de su parte.
-¿Ya pensaste en un nombre?
-mmmm si…
-¿Cuál es?
-Joy... ¿Lindo no?
-muy parecido a…. Olvídalo.
-Sí, anda tráemela, por favor.
-¿Y si se me cae?
-No creo que tengas manos de mantequilla. No seas miedos, cógela
y dámela.
-Está bien.
¿Qué más podía pedir?
Hoy significaría mucho para mí, mi impulso, mis ganas de
alcanzar nuevas metas y de cambiar volviendo a ser yo.
¿Y qué cambios me esperaban?
Todo a su tiempo….
Todo se descubre a su debido tiempo….
------------------
Mil perdones por el retraso, pero mi mente no daba para mucho y bueno ahi masomenos quedo.
Ya es el penultimo :D prometo que para el final no me tardare tanto :3 espero alguien siga leyendo esto y bueno me despido :3 cuidense y buenas noches