martes, 15 de julio de 2014

The Birth Of A New Myself.... I'm Amazed Joy..

La idea había dejado de serlo al mismo tiempo que los días y las semanas pasaban frente a mí y, sobretodo, ya era un hecho que hacia cambios.
¿Cambios?
Cambios emocionales, físicos y hormonales.
Cambios en mi vida y en quienes me daban la mano y al contrario, quienes me volteaban la espalda. Entre ellos mi madre y Peter, la primera me pidió que me olvidara de su existencia y que  hiciera como si no recordara quien había sido mi madre
 Definitivamente, debo decir que aquellas acusaciones de los medios “amarillistas” no hacían más que empeorar la situación y vaya que lo hacían.
Hubo un tiempo en el que fui acosada y perseguida por los periódicos, con el fin de que por  medio de una bonificación, yo diera alguna especie de entrevista. Claro, solo tenía que decir  a una grabadora sostenida por un entrevistador, lo que había pasado con los miembros de aquel grupo británico The Beatles.
Por obvias razones me  negué por completo.  Aun así, parecía que esas personas no entendían  lo que era la moral y dignidad de las personas, ambas palabras que yo tenía bien claras, y además,  también me negué  por mi propio orgullo e integridad.


Debo reconocer que el hecho de que los  medios dejaran de molestarme completamente, además de que Paul, John o George se negaron a dar alguna declaración respecto a mí, fue que estos no me conocían con certeza.
¿Y cómo lo harían si Sally Simpson no existía?
Aquel nombre solo era producto de mi vida  con aquel grupo y  más que todo, de la imaginación de aquel quien ahora era mi tortura, John Lennon. De quien por cierto no sabía nada.


 Estaba en Agosto de aquel turbulento 1967, donde, según auguraban, las aguas se habían tranquilizado (a más de un mes) con respecto al tema que me concernía  a mí.
¿Qué había pasado entonces con mi decisión?
Bueno,  creo que un vientre de más de 5 meses no eran fáciles de cargar, en efecto, había aceptado a él bebe que tenía dentro de mí. ¿Qué culpa tenía el de mis grandes descuidos?
Sinceramente, la razón por la que acepte al principio fue porque pensé en la oferta de Kay, pero con el tiempo, como mencione al principio, fue quien me ayudo a tener un cariño por lo que en m estaba engendrándose.

-¡Ethel! Ten cuidado, te puedes lastimar-Baker arrebato de mis manos una caja, la cual yo intentaba levantar.
-No pesa nada Baker… déjame hacerlo, me siento una inútil.
-Sabes que no lo eres-me tomo por los hombros- Además no ensuciaras tu lindo atuendo para la sesión.
-¿Sesión? ¿De qué hablas?
-¡¿Lo olvidaste?!.... Ven, será tu sesión de fotos del mes-dijo sonriente mientras con su flash, casi me cegaba.
-No entiendo cuál es tu afán de tomar fotos todos los putos meses-reí.
-Quiero que tu bebe tenga muchos recuerdos de cuando estaba ahí adentro.
-Está bien. ¿Y Kay?
-En la cocina, vente…
-¿Qué?  ¿A dónde?
-bueno señorita no tan señorita…-ambos reímos-  en esta ocasión será un tanto distinta.
-Ni loca saldré. Sabes que pueden reconocerme y…
-Haz olvidado que con tu embarazo has cambiado. El cabello te ha crecido y ha recuperado casi completamente su color y además…
-¿Qué?
-Estas más gordita.

Ante sus palabras tan bien ensayadas y convencedoras, salí junto con Baker.
Hubo un momento en que las fotos casi me incomodaban y ya cansada de ello le pedí tiempo y espacio, cosa que supo respetar, más cuando tuve la necesidad de ir al baño.
Una de las cosas que con el embarazo cambiaban es que, parecía que la vejiga se había achicado

Me aleje un poco de Baker para adentrarme a un negocio que estaba cercas de ahí. Era una especie de restaurante- bar, el cual, estaba un poco vacío, a mi suponer era por las tempranas horas del día.
Pedí permiso para entrar al sanitario, cosa que por supuesto no me negaron.
Realmente me sentía bien después de todo, era una sensación por demás incomoda. Baker me había hecho caminar maso menos  500 metros, los cuales me había desgastado completamente.
Al salir estaba a punto de agradecer al mesero del lugar, pero no fue tal y como esperaba ya que pude notar como todos miraban la televisión  con una atención casi perturbadora.
¿Eran adictos al aparato?
Eso llegue a creer en primeras instancias.

-Es increíble… pobre hombre

Con aquella expresión  mi curiosidad se vio  a prueba, girando al televisor pude ver a un reportero quien cuchicheaba algunas palabras casi incomprensibles para mí.

-Repito, esto es una  de las noticias más impresionantes en este mes y sobretodo inesperadas. El señor Brian Epstein ha muerto. Está confirmado, Hoy domingo  27 de Agosto, el manager del grupo The Beatles, ha fallecido, mis condolencias y pésames para su familia….



Sus palabras se volvieron murmullos. Estaba atónita e indiferente, gire de nuevo para cerciorarme que era verdad y al parecer si lo era.
¿Cuál fue mi segunda reacción?
Correr a como mis posibilidades me lo permitieran. Al abrir la puerta busque desesperadamente a Baker quien apenas me vio corrió hacia donde yo estaba.


-Baker… ¡¡¡Baker!!!
-Ethel-el chico me abrazo.
- Ha pasado algo terrible... Brian….
-Lo se cariño…. Lo acabo de escuchar en la radio.


Comencé a llorar ¿Por qué?  Bueno, algo que tengo que aclarar es que, aunque hubiera perdido comunicación con  algún miembro de la banda, con Brian, por extraño que parezca, no lo había hecho.  Todavía mantenía una comunicación, lejana, pero aun nos hablábamos. Nuestra última llamara había sido apenas unos 15 días atrás.
Creo que a pesar de su oposición inicial y de su carácter un tanto especial, había terminado encariñándome con aquel hombre, en específico, después de lo que hizo por mí, por ocultarme de la prensa y cosas semejantes.

-¡Joder!…. No creí que  Brian fuera capaz de hacer algo semejante-Kay me  tomaba de la mano, apenas lleguemos al departamento del matrimonio Baker, la chica, mi amiga, me había recibido de una manera cálida.
-Yo tampoco. Él no era capaz de hacer algo  sin escrúpulos, no era tan idiota y….-me dijo la chica
-Aunque la última vez que le hable con él, no se escuchaba tan bien.
-Como estar su madre-negaba Kay y es que eso era una verdadera preocupación,  una de las más latentes.
-Lo se…. ¿Cómo estarán? ¿Y… él?  Él no sabe cómo sobrellevar estas noticias….
-John es lo de menos Ethel.-me reprendió  Kay
-Es que tú no lo conoces.
-Por favor, no peleen por tonterías. –Dijo ya cansado de aquellos dimes y diretes entre Kay y yo- ¿Qué piensas hacer?
-Iré a verle…
-¡¿Qué?!
-No Kay, a él no… a  Queenie. Quiero hacerlo.
-Me parece perfecto, tranquila Kay- Baker tomo  a la Kay quien estaba un tanto descontenta por mi respuesta- Solo que hay un pequeñísimo detalle… Sabes que si vas tendrás que encontrarte con ellos ¿verdad? Específicamente con él y bueno…
-Tienes razón… Mierda.
-Solo se paciente, iras un día de estos. Cuando la tormenta haya dejado de cesar.
-Y bien que lo hare.


Mientras  para algunos la vida comenzaba otras escribían sus últimas líneas en este libro tan complicado llamado supervivencia.

La tempestad había llegado. Mi viaje no fue sencillo considerando mi estado.
¿Viaje?
Después de todo, tuve que ir a Liverpool para visitar a Queenie. Un viaje no necesario pero a la vez si ¿Me entienden? Creo que no.
Tras una visita y unas palabras de consolación me dijo a donde acudir.
Camine hasta el cementerio Kirkdale Jewis del mismo Liverpool, lugar donde se encontraba la lápida de Brian.
¿Que hice? Sentarme como pude y  quedarme en silencio, creo que derrame unas cuantas lágrimas estando ahí.
 A punto de irme, sentí o mejor dicho escuche las pisadas de alguien quien venía a lo lejos.
Por instinto, me voltee a ver quién era aquel que rodeaba por aquel lugar.
Y siempre he de decir que la vida me tenía grandes sorpresas.

-Hay espera-escuche aquella voz tan familiar llamándome. Yo seguí caminado, casi implorando por que desistiera, pero… olvidaba lo insistente que aquel hombre  que al principio llame “el hombre encantador”
-Suéltame… me estas lastimando.
-Lo lamento. Pensé que no me habías escuchado, pero como veo, no quisiste responderme.
-Eres tan adivino McCartney-solté apenas un suspiro- ¿Qué es lo que quieres? Supongo que no viniste a seguir a las personas o ¿Si?
-En efecto... no. Sabes bien a lo que vine, a lo que supongo tú también viniste.
-Quien sabe.
-Hace tanto que no te veía. Luces tan linda como la primera vez que te vi.
-No comiences con tus frases ridículas.
-Estuve buscándote después de que se desato aquella “bomba” pero no te encontré.
-Tuve que cambiarme de casa, mejor dicho, Baker y Kay tuvieron que hacerlo. Por mi culpa.
-Lo bueno es que ahora te estoy viendo-me tomo de la cara- Lo lamento, con todo esto que paso, me he dado cuanta ¿Cuánto tiempo de vida me queda? Y después reflexiono que realmente estoy haciendo con ella, con mi vida y lo solo que estoy  en ella y no quiero que  continúe así. Después pienso en Jane, lo mucho que la dañe y me arrepiento... pero después tu estas aquí-señalo su cabeza.
-También todo esto me echo reflexionar en la vida que lleve y que quiero llevar.
-Ethel… oye… -pude ver que fijaba su vista en mí  y me parecía intimidante- ¿Qué te ha pasado?
-¿A qué te refieres?
-Bueno… te veo un poco más…
-¿Te refieres a que estoy más gorda?...
-Si pero…. ¿estas bien?
-Perfecta… y bueno  ya me tengo que ir...

¿Qué era lo peor que pudiera pasar?
No quería que nadie, en específico alguno de ello  se enterara de mi embarazo y eso fue lo que ocurrió.
¿Cómo? Paul me tomo de una manera tan sorpresiva que me termino abrazando y por unos instantes me deje llevar. Algo de mí lo necesitaba.
Pero esos momentos nunca duraban para siempre.

-Ethel….-Paul se atrevió a abrir un poco mi abrigo y quedo sorprendido, lo pude ver en sus ojos- Pero que….
-Adiós.


No dije nada más. No había nada más que decir.
Solo regrese al otro sitio donde podría  refugiarme, si, en Londres.



 Mi regreso a Londres fue bueno, en Liverpool no quedaba nada que hacer, ni con quien quedarme. A penas regrese a  Londres recibí una llamada de Rory, mi hermano, con el que mantenía comunicación constante, aun aunque el estuviese a miles de kilómetros de  mí y que  un mar nos separara. ¡Cuánto deseaba tenerlo aquí conmigo!  Él era el único que me entendía y que velaba por mí.

Como fuera que fuese, estaba en casa mientras veía a Kay leer una revista.
 ¿De qué? 
No lo recuerdo, en realidad no preste mucha atención al asunto ya que en ese entonces estaba un tanto ocupada.
¿Con que?
Kay había salido de compras y yo acomodaba las compras de la chica. Era divertido y ayudaba a mi mente a distraerla de todo lo que pasara a su alrededor.
En fin. Acomodaba tranquilamente cuando escuche el típico “ring ring” de las puertas, anunciando a un extraño o tal vez en ese caso, a un conocido, para mi desgracia.


-Iré a ver quién es- grite para evitar que Kay se molestara en caminar hasta la puerta, pero en realidad me arrepentía de ello.
-Hola……


Mi cara denotaba todo lo que pasaba en mi mente. Tal vez una broma cruel del destino.
¿Cómo era que estaba ahí?  ¿Cuál era el motivo de su repentina visita? ¿Y cuál debería ser mi reacción?
Bueno. Las dos primeras me eran una mierda a comparación de la última auto-pregunta.
¿Entonces,  que hice?
Estaba a punto de cerrarla cuando vi como “él “ponía un tanto de resistencia al sostenla.


-¿No vas a saludarme?
-¿Cómo llegaste a aquí?....
-Bueno…-estaba a punto de explicármelo cuando gire al escuchar  los pasos sigilosos de Kay, quien trataba de escabullirse del lugar.
-¡Fuiste tú! ¡Perra!-señale a Kay quien se detuvo ante mi voz.
-Oye….  ¿Nos permites unos minutos?


¿Por qué tenía que hacerlo?
Kay me tomo del brazo y me alejo unos dos metros de la puerta, su cara de resignación cambio a una de… no sé de qué putas, pero  yo realmente estaba molesta.


-Tranquilízate o le hará daño a tu bebe…
-¿Tranquilizarme? ¿Ya viste quien está ahí?...
-Lo encontré en un café y me pregunto por ti… no supe que decirle, es tan astuto para sacar verdades… Ya cuando me di cuenta él tenía nuestra información.
-Eres… No quiero hablar con él... dile que se vaya...
-¿Por qué? Es solo George, malo que fuera John ¿No? Anda, velo y platica con él.


Kay termino de convencerme y tal como salí del lugar regrese, con George  cabizbajo, esperándome y casi anhelándome.
Cuando alcanzo a divisarme lanzo una de esas sonrisas irresistibles, que si era el Beatle mas callado, era un mito casi entre quienes desconocían la picardía y vertiginosidad del chico.


-Lo lamento… es que a veces no soy muy buena compañía. No amanezco de humor.
-Ya veo porque.  Paul tenía razón.
-¿Cómo?-pregunte confundida.
-Él me dijo que te había visto rara hace... ¿Tres semanas?-asentí-  ¿Puedo?-señalo mi  notorio vientre.
-¿Qué es lo que te dijo exactamente?
-Él pensó que había aumentado de peso-rio- pero no creo que sea eso-toco mi vientre, sin mi supuesta aprobación-  Paul a vece suele ser torpe.
-No lo es.
-¿Lo defiendes?-negué  levemente a la vez que le sostenía la mirada, de la misma manera en que él lo hacía- ¿Cuánto tienes?
-7 Meses…Casi 8 –me encogí de hombros.
-Dm…. ¿De quién es?
-Tuyo no es-le lance uno golpecitos en la espalda.
-Eso creo. El embarazo te ha sentado bien. Te has vuelto muchos más tierna.
-Ni lo creas, son los cambios repentinos de humor que me dan con el proceso. En realidad, sigo siendo  el desmadre que suelo ser. Solo que con  un peso de más.
-Es bueno verte… digo, después de tanto tiempo…
-Lo sé, ¿Cómo te ha ido?-le mire pícaramente, él entendió a lo que decía ¿Y quién no? Los medios se habían encargado de  difundirlo.
-Si te refieres a…. bien-sonrió- estoy comprometido… y creo que esta vez si no me devolverán el anillo.
-Eso espero… Eddie es una grandiosa chica, no la conocí mucho pero… ella te amaba, se le veía cada vez que te miraba.
-Y yo a ella, ahora. He aprendido a amarla. Al principio no era fácil, aun me acordaba de ti pero no hay nada que el tiempo no ayude a olvidar. Me refiero a los malos ratos por que los buenos siguen aquí-señalo su cabeza y yo  sonreí.
-¿Tuvimos buenos?
-¿No lo crees?
-Si.


Sin duda aquella idea de hablar con el chico uniceja no había resultado de la toda mala.
Hasta me había liberado de varias culpas al escucharle y al responderle muchas más cosas que él tenían en duda.
¿Qué más había pasado?
George se despido prometiendo volver a verme.
Y no me desagradaba, al contrario esperaba que fuera más que pronto….





Problemas…. Problemas….
Esos eran los de la orden del día.
Con mi embarazo, mis pies cansados y dolencias de una típica embarazada en sus últimas. Bueno, en realidad faltaban unas semanas a punto de dar a luz.
Pero esos “problemas” eran mínimos a comparación de los que el tempestuoso futuro se empeñaba en  mostrarme.


Antes de cualquier cosa, quiero aclara que esto no es una  novela dramática aunque lo pareciera y lo fuera.
Simplemente, al parecer… las cosas para  mi eran un poco más apegadas a casos escritos en una de esas  Best seller de la época. Pero no.
¿Por qué digo esto?
Valga la redundancia.
Ya había encontrándome con Paul, con George y…. ¿Quién faltaba?
Esa persona que faltaba sería el más agrio de mis encuentros, el indeseado y más doloroso.


¿Cómo sucedió?
Pues, esa mañana parecía pasar con total normalidad, normalidad que casi me espasmaba y asustaba.
Dicen que después de una larga estancia de paz, se sobreviene un mar de dificultades y no se equivocaban.
Estaba llegando de mi rutinaria visita al doctor cuando escuche  el rechinar de unas llantas.
¿Y eso que?
No había nada de malo hasta que vi quien bajaba del auto.
¿Y quién era?

John Lennon.
Empalidecí, vaya que lo hice, quise correr y tomar un taxi que me alejara de ahí por el momento, pero mis torpes y ya hinchadas piernas, no respondieron.

-¡No puede ser!... – No pude correr, pero comencé a caminar ¿Qué tal si no me reconocía? Eso me esperanzaba un poco, pero como  el destino lo quería, ese día teníamos que reencontrarnos después de 5 meses sin vernos.
-Espera….-Hice caso omiso  y como consecuencia, sentí un estirón en mi brazo. Con toda su fuerza hizo que girara a verlo y fue cuando ya no pude hacer nada al respecto.
Nada.


-¿Qué acaso no me escuchaste?
-Suéltame… me lastimas…. Si no lo haces llamare a  la poli….


De nada me sirvió  aquellas palabrerías, el chico me tomo de la mano y casi arrastras me llevo hasta  un vehículo, que por cierto, era bastante peculiar por sus colores fuera de lugar.
Pensé que dentro del auto me encontraría a Les, pero no, John se sentó en el asintió del piloto y encendió el vehículo, arrancando en el instante.
No pude decir nada y además de que no sabía que decir. 
¿Qué hacer?
Solo me quede en silencio, mientras los nervios se me ponían de punta al compás que las ruedas tocaban el pavimento de aquella solitaria carretera de  Londres.
¿A dónde fuimos?
Lo bastante lejos para que yo desconociera el sitio, de hecho, jamás había visto aquel lugar.
Esta situación no hacía más que molestarme en todos los sentidos. No, hasta que John paro el auto en un Parque, bastante lejano y solitario.


-Entonces…. Es cierto-John me miro al ver como bajaba del auto, lo muy apenas que podía bajar  a causa de mi abultado vientre.
-No sé a qué te refieras. Y no sé qué es lo que quieres, así que dilo rápido que lo que menos quiero para este día es tener que verte y soportarte.
-No creo que tengas indigestión o ¿Si?
-No Lennon, y si eso es todo, ya puedes llevarme a casa.-comencé a caminar para adentrarme al auto cuando Volvi a sentir su mano sobre mi brazo, mi piel se erizo al sentir su piel cálida en la mía.
-Ya necesitaba verte, creo que tú también. Ahora estamos iniciando una nueva vida, hay que darle vuelta a la página y quedar como buenos amigos.
-¿Me pidas que sea tu amiga?-pregunte asombrada. No pude evitar soltar una risilla sarcástica ante su inoportuna propuesta. ¿Cómo era posible que me pidiera eso? Yo aún lo seguía queriendo…
-Si ¿Hay algún problema?
-Vete a la mierda Lennon… tú y tú “oferta de paz y amor” y  esa mierda que traes. Mejor no me hubieras buscado-dije lo bastante fuerte y enojada
-Cálmate… solo vengo hacer lo que creí correcto.
-¿Según quién?  ¿Tu? No seas ridículo John, de verdad, no quiero molestarme más de lo que ya estoy, no me hace bien…
-Deberías aceptarlo. Además tú ya estas preñada de otro. No sé de qué te quejas-dijo ahora ya molesto, no por su tono de voz, sino por la mirada casi mortal que  me lanzaba.
-Si tan solo supieras-dije más entre dientes que para él



El silencio se hizo evidente al  percatarme que el único sonido destacarte, era el viento mover las hojas de los árboles que estaban a nuestro alrededor.


-¿Cómo supiste donde estaba?
-George me lo dijo…
-Ese cejudo de mierda, sabía que algún día te lo diría, a ti o…
-¿Ya le dijiste a Paul? ¿Se hará responsable de su chistesitesito? Ahora si no se salvó-rio John mientras señalaba mi vientre.
-¿Y qué tiene que ver Paul? –pregunte algo irritada.
- Él es el padre ¿No? , y si no lo es, entonces desconozco quien pueda serlo…
-Bueno… si hacemos cálculos, en esos tiempos, yo...
-No… ¡no!-grito algo molesto, los colores se habían adueñado de su cara, era como si hubiera trasformado al pacifico John en alguien completamente opuesto en cuestión de segundos y eso me asusto.- ¡¿No pretenderás encasquillármelo a mí?!
-No es que quiera  anteponértelo, solamente estoy diciéndote…
-Mejor ni lo digas Ethel best…. Además, si eso fuera una posibilidad, ¿Cómo voy a estar seguro de que es mío? Tú eras demasiado… ofrecida.
-Me estas ofendiendo John.
-No deberías, digo, si cuando estuviste con George, le viste la cara con Paul y hasta conmigo ¿cómo no sé si a mí me hiciste lo mismo?  Y ahora, resulta que es mío… no soy tan ingenuo Ethel...
-Contigo las cosas fueron diferentes- sentí como mis ojos se cristalizaban, de rabia y decepción y también por la decepción al escuchar sus palabras-  A ti te amaba John…



Tras  de eso el silencio sepulcral de John, me quede mirándolo, con algo de ilusión y esperanza, esperanza que se mató al no escuchar decir nada mutuo.
¿Qué tenía que hacer yo?
¿Rogarle? ¿Implorarle?
Eso jamás sería una opción para mí.
No en esos momentos.

-no quiero más problemas de los que ya tengo Ethel… además, yo no creí que, lo que quiero decir es que, no pienso cometer lo mismo que paso conmigo y Cyn…
-Se lo que quieres decir, y no te preocupes… no tendrás que tener a un Julián más en tu vida, y tampoco pienso  actuar como tu ex esposa, Que no se te olvide que soy muy diferente a ella y lo que es más, yo no te busque a ti ¿o sí? No te necesite en estos 5 meses y no lo hare en lo que me falta John.
-Es que no estas entendiéndome…
-Si lo hago… y será mejor que me vaya John... olvida esta conversación que yo ya lo hago con respecto al día que te conocí.


Respire profundo antes de dejarlo atrás de mí, con parte de mi alma, acompañándolo a su lado y esperando unas palabras que me detuvieran, pero que nunca fueron pronunciadas.
Seguro nada podía ir peor.
No, podía.




Había amanecido con demasiado dolor ese día.
¿Cómo era posible soportar tanto?
Creo que había algo más haya de nuestra capacidad que nos hacía soportar esos dolores tan grandes, dolores que tenía en ese mismo instante.
Eran tan insoportables como ellos solos podían ser.


9 de Noviembre de 1967 era la fecha que marcaba el calendario y en general, no marcaba nada en especial, no al menos  para mí, a excepción de los dolores que había mencionado que había tenido esa mañana pero que habían desaparecido al trascurrir las horas, cosa que me tranquilizo.
¿Por qué?
Por qué sabía que estaba en mis últimas, sin saber que era el último día.


-¿Te sientes bien?
-No mucho, tengo un dolor leve aquí-señale mi espalda- pero  ya se pasara.
-¿Estas segura? ¿No será mejor si vas al doctor?
-¿Para qué?



En realidad no le veía mucha importancia, no hasta que sentí, poco más de un par de hora después, como un líquido recorría mis piernas. ¿Qué era?
No lo sabía pero no auguraba nada bueno.


-¿Quién tiro agua?-Pregunto Baker al ir entrando a la cocina.
-¿Agua? Nadie… -escuche gritar a Kay del otro lado de  la habitación.
-Como no, mira… ¿Ethel? ¿Qué haces ahí, sentada y….? ¡Mierda!
-Shhh… no lo digas tan alto que Kay vendrá y me matara-dije algo asustado.
-Tenemos que llevarte al hospital rápidamente Ethel... se te rompió la fuente.
.Lo sé, pero... tengo miedo Baker.
-Tranquila iré acercando el auto y-solté un respingo casi imperceptible.- Ahora vuelvo, ve por tu maleta.
-Bien. Gracias Baker.


Creo que está de más decir que Kay estaba furiosa, pero eso ya no importaba, no en ese momento.
¿Qué era lo que importaba?
Mis emociones encontradas en el trascurso al hospital.
¿Cuáles eran?
Ilusión y esperanza, la esperanza de que las cosas que vinieran fueran mejores y ayudaran a olvidar lo anterior.


-Necesito un médico rápido, mi amiga está a punto de dar a luz…-grito Kay.


Después de ahí  todo fueron minutos en los que no podía prestar demasiada atención.
¿Y quién lo haría?
De ahí a la sala de emergencia donde todos se movilizaban rápidamente a mi ayuda.
¿La razón?
La simple razón  de que estaba a punto de ser madre.

-Tranquila cariño, todo estará bien.-me dijo una enfermera que sostenía mi mano.
-La dilatación es mucho,  es hora de trabajar el parto.-dijo el doctor.
-¿Mi bebe estará bien?
-Claro que sí, solo tienes que ayudarnos para que todo salga bien.


Entre respiraciones agitadas, sentí como  el aliento se me iba mientras una  más comenzaba.
Y así era.


-Un último y ya…

Las pocas fuerzas  que me quedaban, dieron su último esfuerzo con un  buen resultado.
Escuche el leve llanto de un bebe y ahí fue donde supe que lo había logrado.
Vaya que lo había hecho.



¿Qué se sentía ser madre?
Aun no lo sabía con exactitud, pero puedo asegurarles que sabía que habría cambios buenos para mí.
En esos momentos agradecía a Kay haberme insistido  en tenerme a mi hijo y ahora entendía cuál era su objetivo.
¿Qué objetivo?
Que con el tiempo,  al pasar de los meses y semanas, la relación de la mujer con el feto va creciendo y estrechándose que, al final, es imposible  deshacer.
Eso era lo que sentía con mi bebe, que por cierto era niña.


-Adelante-dije después de escuchar los toquidos insistentes de la puerta.
-Ethel…-pude ver la cabeza de Paul asomándose.
-¡Joder!  ¿Qué haces tú aquí?-le recibí con los brazos abiertos.
-Vine a verte, me encontré a Kay y...
-Ella es toda una cotilla-sonreí y  le indique un lugar junto a mí- ¿Cómo me veo?-pregunte confundida.
-A pesar de tu palidez, tan bonita como siempre…. ¿Dónde está?
-Ahí-señale la cunita que estaba cercas de mí.
-Pero mira que cosa tan bonita… gracias a dios, se parece a ti-sonrió mientras acariciaba a la bebe.
-¿tú crees? Creo que se parece a más a él.
-Ethel… sabes… además de venir a verte por esto… quise también pasar a…
-¿Qué pasa? dime.
-Yo, aun te quiero-Paul rio con algo de desconcierto- Y estoy dispuesto a conquistarte.
-¿Qué estás diciendo? ¿Te sientes bien?
-Más que eso… este tiempo he estado pensando en ti y lo que podríamos conseguir juntos, como una familia.
-Paul… pero…
-Si tu duda está en la bebe, ella será mía, llevara mi apellido y…
-No, no... Detente.-le suplique-  es muy lindo de tu parte todo esto pero, tú necesitas algo mejor, alguien mejor, alguien que te de tus propios hijos y…
-Ya te he dicho que ella será mi hija… Y no veo algo mejor para mí que tú.
-Si lo hay Paul… solo falta que abras los ojos. Además yo no quiero una relación, y menos con el amigo del padre de mi hija, sería una tortura para mí. Yo aún le amo-dije entrecortadamente.
-Me gustaría ser yo.  Yo no te hubiera dejado ir. Vaya que no.
-Tranquilo vaquero. Aun así gracias… si quieres puedes ser el tío Paul-dije riendo antes de escuchar también una risa de su parte.
-¿Ya pensaste en un nombre?
-mmmm si…
-¿Cuál es?
-Joy... ¿Lindo no?
-muy  parecido a…. Olvídalo.
-Sí, anda tráemela, por favor.
-¿Y si se me cae?
-No creo que tengas manos de mantequilla. No seas miedos, cógela y dámela.
-Está bien.

¿Qué más podía pedir?
Hoy significaría mucho para mí, mi impulso, mis ganas de alcanzar nuevas metas y de cambiar volviendo a ser yo.
¿Y qué cambios me esperaban?
Todo a su tiempo….

Todo se descubre a su debido tiempo….




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Mil perdones por el retraso, pero mi mente no daba para mucho y bueno ahi masomenos quedo.
Ya  es el penultimo :D  prometo que para el final no me tardare tanto :3 espero  alguien siga leyendo esto y bueno me despido :3 cuidense y buenas noches