¿Qué era el amor?
Era algo que en los libros pintaban como mágico, un
sentimiento de por vida que si no sabías controlarlo podría llevarte a perder
la cordura, la razón, el sueño y hasta dejar de preocuparse por uno mismo.
Yo no lo sabía, jamás
había estado enamorada. No, ni un poco.
Pero algo puedo decirles con total certeza, lo que ocurrió
aquella noche con Lennon era lo más parecido a como lo narraban aquellos
autores de dramas románticos, por citar un ejemplo la tan conocida Jane Austen.
¿Qué había ocurrido?
Lo que eran natural y lo que tal vez estaba haciendo por
algún sentimiento mutuo, compartido digámoslo entre él y yo.
La luna cubría la cara de John en aquella habitación oscura,
tan oscura pero me dejaba ver la luz de
su alma. ¿Riculideces? ¿Cursilerías? Tal vez, pero así lo sentí.
Más que físico, lo ocurrido ahí fue espiritual, emocional,
sentimental.
-No soy tan malo como parezco-me dijo en un susurro al oído.
-Yo jamás dije que lo fueras…
-Lo insinuaste más de una vez.-John me miro mientras yo permanecía sentada en la orilla de la
cama.
-Pues, uno suele juzgar a las personas por que no la
conocemos. Yo no sabía que tu actitud pedante y estúpida y…-pare al ver sus
ojos de aburrimiento ante mis palabras-
bueno, que todo tú tienes una razón de ser.
-Gracias… tú también eres diferente a como pensé. Eres
peor-dijo mientras reía y comenzaba a encender un cigarrillo.
-idiota-dije al compás de una carcajada.
-Luces linda cuando te ríes- sentí que me sonrojaba, pero agradecía
que la falta de luz no lo mostrara.- ¿Sabes que es lo que quisiera hacer ahora?
-¿Irte con la chica
que dejaste no sé dónde?-negó con la cabeza antes de sujetar mi cabeza.- ¿Has
hablado con Cynthia?-pregunte repentinamente
-Déjate de tonterías... ¿Crees que vine aquí contigo para
hablar de Cynthia?
-¿Qué es lo que
quieres de mí?
No obtuve una respuesta
de parte de él.
Solo pude sentir como besaba mi cuello, Era una mezcla rara
de desesperación y deseo.
Deseo que yo también sentía y que me orillo a permitir que lo siguiera
haciendo, no solo el conmigo sino también yo para con él.
Tuve la sensación de ir mas allá, los besos no eran lo único que quería, mi cuerpo exigía más que
unos simples besos.
¿Cómo es que llegue a esa situación?
Con lentitud y con cuidado Lennon me recostó en la cama la
cual nos pedía agritos que le diéramos un uso más que para dormir.
Él comenzó a desabotonar mi camisa y yo le ayude a él a
hacer lo mismo. Jamás había estado tan nerviosa y dudosa de lo que hacía en
esos momentos. Pero la razón no entendía y mis acciones no querían parar, mi
mente no quería parara.
Besaba mis pechos, mi vientre; a cada minuto la respiración
aumentaba mientras él iba bajando con
sus besos atrevidos, repartidos en lo
que estaba a su vista.
Lo disfrute, vaya que lo disfrutaba, me hacía sentir
extasiada y deseada.
No exagero al decir que no había sentido algo parecido con
anterioridad y eso me asustaba.
¿Por qué?
Porque estaba descubriendo algo que
no sabía que siquiera existía en mí, sensaciones y deseos que se habían
mantenido ocultos hasta ahora.
-Eres perfecta- dijo mientras volvía
acariciar mis caderas.
Solo lance un gemido de pura excitación.
Él jugaba conmigo y estaba
desesperándome, lo tome por el
cabello e hice que volvería a verme, me
miro algo confundido pero entendió lo
que estaba pidiendo a gritos al estar ambos ya desnudos.
Su sonrisa denotaba que seguiría
haciendo sufrir por unos minutos más y se lo permití.
Aunque no tardo demasiado ya que
también él lo quería.
-Estas lista.
-Si-dije en un tono apenas audible
para él, sonrió con excitación algo que me produjo una mueca parecida a una
sonrisa.
Abrió mis piernas a la vez que yo
sentía como su miembro rosaba mis piernas.
No tarde mucho en sentirlo dentro
de mí, primero fue algo rápido para después moverse con lentitud.
Me sentía bien, mucho mejor que cuando
lo había hecho la primera vez.
Terminamos exhaustos.
Extrañamente me sentía bien pero
después mi expresión cambio a una de susto, por concientizar lo que acaba de
ocurrir
¿La había cagado?
Nunca terminare de aprender a
tiempo.
Por la mañana sentí el sol golpear mi cara con
total brutalidad que me era doloroso sentir aquellos pequeños resplandecientes
rayos en mis ojos, lo que no ayudaba era que el día anterior había tomado un
tanto y el dolor corta punzante también tenía que ver con mi exceso en el
alcohol.
Pero
bueno, a pesar de aquello no me sentía tal mal, sentía una relajación casi
envidiable.
¿A
qué se debía?
Me
di cuenta al abrir los ojos por completo y enterarme de que Lennon estaba a mi lado. La
cara de satisfacción y dolor se quitó por una de angustia, una infinita que no parecía
tener fin.
Me
levante lo más rápido que pude y comencé a vestirme. Fui tan brusca que desperté
a John quien se rasgaba los ojos para
poder ver bien.
-¿Qué
hora es?
-Hora
de que me largue Lennon.
No
dije más, ya que Salí de ahí sin dar más explicaciones. No me sentía con ánimos
de eso.
¿Qué
haría? ¿Qué diría?
Mi
única solución al momento fue comer algo para que mi cerebro empezara a
producir alguna idea buena, al menos un tanto creíble o tal vez para reflexionar bien en lo que acaba de cometer.
Para
mi desventaja al bajar al comedor no lo encontré vacío, tal y como yo quería que
estuviese. No, más bien estaban todos ahí, presentes o semi-presentes por que
las caras denotaban la resaca que se
cargaban.
-Buenos
días Ethel-me saludo Brian al levantarse del asiento y despedirse de los
chicos, al menos así me lo pareció- A medio día partiremos a Seattle.
Todos esperamos a que se fuera Brian, bueno
con todos me refiero a mí para notar mejor las caras de los presentes. Estaba a
punto de mejor irme a la habitación cuando llego John por detrás de mí tocando
mi hombro con total naturalidad que no sabía cómo reaccionar.
-¿Qué ha dicho el cerdo?-pregunto
John mientras me dejaba a un lado y se sentaba junto a Paul quien tenía una
mirada bastante ausente.
-Ethel…-gire a ver a George quien
me había llamado, tenía una cara de arrepentimiento que era imposible no
notarla, pero fue ahí cuando la ira de
la noche anterior regreso a mí.
-Hola Harold… ¿Cómo te pasaste ayer
con la rubia? ¿Te la chupo bien?
-Podemos hablar en otro lado... necesitamos aclarar lo que paso ayer.
-¿Aclarar? ¿Por qué quieres ir a
otro lado si todos te vieron como veías
a la puta esa? ¿NO la viste tu Paul?-el chico me miro y sin ninguna reacción me
desvió la mirada.
-Por favor ethel.
-Por favor nada George,
sinceramente lo que menos quiero hablar es de lo que paso anoche y de cómo te
divertiste de lo lindo.
-Es que no pasó nada.
-Y yo me chupo el dedo.
El tono en que estábamos hablando
era demasiado alto en aquellos instantes, unos cuantos empleados del hotel nos
miraban con algo de asombro.
-¿Y ustedes que putas les importa?
-Tranquilízate por favor-me dijo
George tomándome del brazo
-No me da la gana... y no me toques
estúpido... será mejor que me vaya s i
no quieres que aparezca en el periódico tu nombre. “un Beatle ha muerto”.
-Ya déjala en paz George-escuche a
John decirle de manera calmada mientras bebía de su taza de café o té. No sabía
en realidad que era.
-Eres tan terca-me dijo ya exasperado
e ignorando a John- No me acosté con ella… eso es lo que quiero decirte. No lo
hice-me dijo George mientras yo me
quedaba helada.
-¿Esperas que yo te crea?
-Al menos dame un voto de confianza
¿no?... al menos yo no me desaparecí como tu ¿Dónde te metiste?-pregunto George
-No tengo por qué contestarte y
sabes que… no tengo ganas siquiera de escucharte, es mejor que me vaya.
¿Confusión? ¿Realidad? ¿Y si no se había
acostado con aquella chica?
Que mal me sentía ahora, peor de lo
que me imaginaba.
Mi mente divagaba en todas las
posibilidades existentes sobre el tema cuando me topé con Mal y Neil.
-Pesada la fiesta anoche ¿No?-dijo
Mal mientras reía y veía mi cara.
-Un poco, más que pesada confusa y
fue una mierda en totalidad.
-Sí, estuvo algo mala pero al menos
no estuvimos encerrados en las habitaciones todo el tiempo.
-Pues hubiese preferido aquello a… olvídalo-
de pronto como una luz iluminadora- Me
voy.
-Está bien-dijo Mal- ¿Qué piso es
tu habitación?
-No. No entiendes... Mal quiero que
me hagas el favor más grande de toda mi vida.
-¿Cuál?
-Consígueme boletos para regresar a Londres ahora mismo.
-¿Pero que estas hablado niña?
-No quiero estar aquí ya.
-¡Oh! Ya me imagino porque-dijo con
algo de tristeza remarcada en los ojos.
-Tengo más que esas razones Mal-me
miro confundido. ¿Podrías hacerlo?
-Tendría que hablar con Brian y...
- Todo menos con Brian, no quiero
que nadie se entere. En especial Brian que ira y le dirá a ellos.
-entonces ¿Cómo le harás para sacar
tus maletas? por ejemplo, alguien tendrá que verte.
-También ahí tú me ayudaras-le mire
con cara de inocencia que termino convenciéndole.
-Está bien. Solo quiero que sepas
que eso lo hago por ti.
-gracias-le estampe un beso en la
mejilla antes de desaparecer de su vista y correr a lo que sería mi antigua habitación.
Antes de partir tenía que hacer
unas llamadas.
Una maleta escondida con
complicidad. Por ese momento agradecí
tener a alguien como Mal a mi lado.
No sé ni cómo pudo ser posible pero
tal como quise se realizó, Salí del hotel plaza sin que nadie lo notara o eso creí.
-Gracias Mal-dije al subirme al
taxi.
-Me llamas cuando llegues y… a ver cómo
les digo a Brian y a los demás.
Y ahora solo pensar en mis culpas.
Ahora odia tener una conciencia, que en
momentos anteriores no tenía una función
hasta ahora.
Espera que mi regreso a Londres ayuda
un poco a mí atormentada Ethel interior.
El viaje había tenido un buen
tiempo, claro una que otra turbulencia que me tenía paranoica al nunca haber
viajado en avión tanto tiempo y con tanta regularidad como los días anteriores.
¿Cómo llegue?
Exhausta y anhelante a ver a quien pasaría
por mí.
Apenas visualice a la persona corrí con el afán de sentir sus brazos consolándome.
¿De qué?
De todo. De mis errores. De mis
miedos.
-¡joder! No te esperaba hasta
dentro de una semana más.
-No pude aguantar tanto tiempo sin
verte Baker-le avente mientras el conducía en dirección al que ahora era mi
departamento.
-¿Cuándo llega Kay?-pregunte
mientras el paraba y parqueaba el auto
frente aquel edificio.
-En unos 4 días aproximadamente.
-¿y no fuiste con ella? ¿No tienes
miedo a que te la roben?-dije con intención
de picarle pero solo obtuve una risa de su parte.
-No, pero gracias por meterme dudas….
¡Hey! ¿Y esa cara?
-Nada, solo estoy cansada del
viaje. Dormiré unos tres días hasta que ya no despierte más.
-Serias buena actriz, tal vez más
que tu competencia Asher-dijo riendo - Vamos “Sally” ¿ya me dirás la verdadera razón
de tu llegada repentina?
Aspire fondo antes de mirarle sin saber que decirle, mejor dicho por dónde
empezar.
¿Por dónde empezar una historia de
locos?
Desde el precio y así lo hice.
La cara de Baker no tenía comparación,
si no fuera mi situación sinceramente al verle me hubiera reído, pero no podía y eso me terminaba cagando el día aún más
de lo que ya lo tenía.
-¿Qué putas me has dicho?-Pregunto
Baker.
-Te he dicho que...
-No, no quiero que me lo repitas…
te has metido en una buena Ethel. ¿Con John?
-Ya cállate, te lo digo para que me
ayudes a saber que hacer... Me come la
maldita culpa y no sé por qué.
-Yo lo sé y también lo sabes-me
miro con profundidad sentía su mirada
dentro de mí, examinándome, acusándome.
-¡Puta! Soy una puta… ¿Con un
hombre casado?
Si.
He ahí el dilema. ¿Entienden? Con Paul
no había problema porque él era un hombre libre, dígase de cierta manera sin
compromisos fuertes, pero con Lennon me arrepentía y dolía. Había traicionado
la confianza a Cynthia, sino también por el propio Julián.
-Sabes. Bueno tampoco tuviste la
culpa te encontrabas dolida por lo de George y solo fue un acosten.
Tranquila-dijo Baker con tanta naturalidad y confianza que le envidiaba en esos
momentos.
-Creo que tienes razón… pero hay algo que no me deja. Es algo que me dijo.
-¿Qué?
-John dijo que le... gustaba...
dijo que yo le gustaba y quería sacarme de su cabeza, algo así. ¿Qué diablos
significa eso Baker? -
-¿De verdad le gustaras o solo
estaba ebrio?
-No lo sé y no me interesa, solo sé
que quiero morirme.
Cubrí mi rostro con las manos, en
un acto de desesperación, desesperación que se terminaría convirtiendo en
angustia.
-Ya quita esa cara, no seas
tonta. Déjalo pasar y mejor céntrate en
cosas más importantes.
-¿Cómo qué?
-olvide decírtelo... mejor dicho quería
encontrar el momento adecuado pero bueno… tu hermano Rory llamo ayer, pregunto por ti.
-¿Qué quería?-me incorpore un poco
ya que tenía un mal presentimiento.
-Quería saber si estabas aquí y
como te encontrabas...
-Déjate de rodeos Baker.
-Tu mama está enferma. Quería saber
si irías a verla o algo así.
-¿Mona? Pero…
-Creo que deberías ir a buscarla
Ethel.
-No querrá ni verme y sinceramente
no creo que sea conveniente después de lo que le dije y…
-Es tu madre Ethel, no lo olvides.
A veces necesitaba tener a alguien
que me dijera que tenía que hacer.
Agradecía tener ahí a Baker.
Aunque no se lo dijera, le quería y
mucho.
Liverpool, mí querida Liverpool. No
hace mucho la había pisado, pero ahora la miraba distinto.
¿A que me refería?
Bueno, no la veía igual que cuando Salí
de ahí, pero tampoco a veía a como cuando la visite unas semanas atrás.
En la estación del tren me acogió
Rory, quien tenía una sonrisa pintada en la cara antes de abrazarme y ayudarme
con una pequeña bolsa donde tenía un poco de ropa.
-¿Cómo esta mama?
-Bien... ahí va mejorándose. Pero tú ¿Cómo estás?
-Eso no importa ahora, vayamos a
casa y veamos a mama.
No estaba segura de lo que hacía,
pero tal vez un tiempo en Liverpool me vendría bien.
Quería olvidarme de todo, de George,
Paul y del mismo Lennon y aquella noche catalogada ahora como mi día de perdición.
Hermoso, sublime, perfecto. Me encantó el capítulo, sobre todo porque sale Baker, ya sabes que amo a ese chico. 7u7
ResponderBorrarYa lo dije pero lo vuelvo a decir, Ethel es una perra. Esta vez si se paso.
Joder, quiero leer máaaaaaasss. Sube pronto porque si no me muero... Ok no.
BESOS.