sábado, 12 de abril de 2014

From New York to London. How Many Problems Have Ethel? Part two

¿Qué era el amor?
Era algo que en los libros pintaban como mágico, un sentimiento de por vida que si no sabías controlarlo podría llevarte a perder la cordura, la razón, el sueño y hasta dejar de preocuparse por uno mismo.
 Yo no lo sabía, jamás había  estado enamorada. No,  ni un poco.
Pero algo puedo decirles con total certeza, lo que ocurrió aquella noche con Lennon era lo más parecido a como lo narraban aquellos autores de dramas románticos, por citar un ejemplo la tan conocida Jane Austen.

¿Qué había ocurrido?
Lo que eran natural y lo que tal vez estaba haciendo por algún sentimiento mutuo, compartido digámoslo entre  él y yo.
La luna cubría la cara de John en aquella habitación oscura, tan oscura pero  me dejaba ver la luz de su alma. ¿Riculideces? ¿Cursilerías? Tal vez, pero así lo sentí.

Más que físico, lo ocurrido ahí fue espiritual, emocional, sentimental.



-No soy tan malo como parezco-me dijo en un susurro al oído.
-Yo jamás dije que lo fueras…
-Lo insinuaste más de una vez.-John me miro mientras  yo permanecía sentada en la orilla de la cama.
-Pues, uno suele juzgar a las personas por que no la conocemos. Yo no sabía que tu actitud pedante y estúpida y…-pare al ver sus ojos  de aburrimiento ante mis palabras- bueno, que todo tú tienes una razón de ser.
-Gracias… tú también eres diferente a como pensé. Eres peor-dijo mientras reía y comenzaba a encender un cigarrillo.
-idiota-dije al compás de una carcajada.
-Luces linda cuando te ríes- sentí que me sonrojaba, pero agradecía que la falta de luz no lo mostrara.- ¿Sabes que es lo que quisiera hacer ahora?
-¿Irte con la  chica que dejaste no sé dónde?-negó con la cabeza antes de sujetar mi cabeza.- ¿Has hablado con Cynthia?-pregunte repentinamente
-Déjate de tonterías... ¿Crees que vine aquí contigo para hablar de Cynthia?
 -¿Qué es lo que quieres de mí?


No obtuve una respuesta  de parte de él.
Solo pude sentir como besaba mi cuello, Era una mezcla rara de desesperación y deseo.
Deseo que yo también sentía y que  me orillo a permitir que lo siguiera haciendo, no solo el conmigo sino también yo para con él.
Tuve la sensación de ir mas allá, los besos no eran  lo único que quería, mi cuerpo exigía más que unos simples besos.


¿Cómo es que llegue a esa situación?
Con lentitud y con cuidado Lennon me recostó en la cama la cual nos pedía agritos que le diéramos un uso más que para dormir.
Él comenzó a desabotonar mi camisa y yo le ayude a él a hacer lo mismo. Jamás había estado tan nerviosa y dudosa de lo que hacía en esos momentos. Pero la razón no entendía y mis acciones no querían parar, mi mente no quería parara.
Besaba mis pechos, mi vientre; a cada minuto la respiración aumentaba mientras él iba bajando  con sus besos atrevidos, repartidos  en lo que estaba a su vista.
Lo disfrute, vaya que lo disfrutaba, me hacía sentir extasiada y deseada.
No exagero al decir que no había sentido algo parecido con anterioridad y eso me asustaba.
¿Por qué?                 
Porque estaba descubriendo algo que no sabía que siquiera existía en mí, sensaciones y deseos que se habían mantenido ocultos hasta ahora.



-Eres perfecta- dijo mientras volvía acariciar mis caderas.



Solo lance un gemido de pura excitación.
Él jugaba conmigo y estaba desesperándome, lo tome  por el cabello  e hice que volvería a verme, me miro algo confundido pero  entendió lo que estaba pidiendo a gritos al estar ambos ya desnudos.
Su sonrisa denotaba que seguiría haciendo sufrir por unos minutos más y se lo permití.
Aunque no tardo demasiado ya que también él lo quería.



-Estas lista.
-Si-dije en un tono apenas audible para él, sonrió  con excitación  algo que me produjo una mueca parecida a una sonrisa.




Abrió mis piernas a la vez que yo sentía como su miembro rosaba mis piernas.
No tarde mucho en sentirlo dentro de mí, primero fue algo rápido para después moverse con lentitud.
Me sentía bien, mucho mejor que cuando lo había hecho la primera vez.
Terminamos exhaustos.
Extrañamente me sentía bien pero después mi expresión cambio a una de susto, por concientizar lo que acaba de ocurrir
¿La había cagado?
Nunca terminare de aprender a tiempo.


 Por la mañana sentí el sol golpear mi cara con total brutalidad que me era doloroso sentir aquellos pequeños resplandecientes rayos en mis ojos, lo que no ayudaba era que el día anterior había tomado un tanto y el dolor corta punzante también tenía que ver con mi exceso en el alcohol.

Pero bueno, a pesar de aquello no me sentía tal mal, sentía una relajación casi envidiable.
¿A qué se debía?
Me di cuenta al abrir los ojos por completo  y enterarme de que Lennon estaba a mi lado. La cara de satisfacción y dolor se quitó por una de angustia, una infinita que no parecía tener  fin.
Me levante lo más rápido que pude y comencé a vestirme. Fui tan brusca que desperté a John quien  se rasgaba los ojos para poder ver bien.

-¿Qué hora es?
-Hora de que me largue Lennon.

No dije más, ya que Salí de ahí sin dar más explicaciones. No me sentía con ánimos de eso.
¿Qué haría? ¿Qué diría?
Mi única solución al momento fue comer algo para que mi cerebro empezara a producir alguna idea buena, al menos un tanto creíble o tal vez para  reflexionar bien en lo que acaba de cometer.

Para mi desventaja al bajar al comedor no lo encontré vacío, tal y como yo quería que estuviese. No, más bien estaban todos ahí, presentes o semi-presentes por que las caras denotaban  la resaca que se cargaban.


-Buenos días Ethel-me saludo Brian al levantarse del asiento y despedirse de los chicos, al menos así me lo pareció- A medio día partiremos a Seattle.


 Todos esperamos a que se fuera Brian, bueno con todos me refiero a mí para notar mejor las caras de los presentes. Estaba a punto de mejor irme a la habitación cuando llego John por detrás de mí tocando mi hombro con total naturalidad que no sabía cómo reaccionar.


-¿Qué ha dicho el cerdo?-pregunto John mientras me dejaba a un lado y se sentaba junto a Paul quien tenía una mirada bastante ausente.
-Ethel…-gire a ver a George quien me había llamado, tenía una cara de arrepentimiento que era imposible no notarla, pero fue  ahí cuando la ira de la noche anterior regreso a mí.
-Hola Harold… ¿Cómo te pasaste ayer con la rubia? ¿Te la chupo bien?
-Podemos hablar en otro  lado... necesitamos aclarar lo que paso ayer.
-¿Aclarar? ¿Por qué quieres ir a otro lado si todos te vieron  como veías a la puta esa? ¿NO la viste tu Paul?-el chico me miro y sin ninguna reacción me desvió la mirada.
-Por favor ethel.
-Por favor nada George, sinceramente lo que menos quiero hablar es de lo que paso anoche y de cómo te divertiste de lo lindo.
-Es que no pasó nada.
-Y yo me chupo el dedo.



El tono en que estábamos hablando era demasiado alto en aquellos instantes, unos cuantos empleados del hotel nos miraban con algo de asombro.



-¿Y ustedes que putas les importa?
-Tranquilízate por favor-me dijo George tomándome del brazo
-No me da la gana... y no me toques estúpido... será mejor que  me vaya s i no quieres que aparezca en el periódico tu nombre. “un Beatle ha muerto”.
-Ya déjala en paz George-escuche a John decirle de manera calmada mientras bebía de su taza de café o té. No sabía en realidad que era.
-Eres tan terca-me dijo ya exasperado e ignorando a John- No me acosté con ella… eso es lo que quiero decirte. No lo hice-me dijo  George mientras yo me quedaba helada.
-¿Esperas que yo te crea?
-Al menos dame un voto de confianza ¿no?... al menos yo no me desaparecí como tu ¿Dónde te metiste?-pregunto George
-No tengo por qué contestarte y sabes que… no tengo ganas siquiera de escucharte, es mejor que me vaya.



¿Confusión? ¿Realidad? ¿Y si no se había acostado con aquella chica?
Que mal me sentía ahora, peor de lo que me imaginaba.
Mi mente divagaba en todas las posibilidades existentes sobre el tema cuando me topé con Mal y Neil.



-Pesada la fiesta anoche ¿No?-dijo Mal mientras reía y veía mi cara.
-Un poco, más que pesada confusa y fue una mierda en totalidad.
-Sí, estuvo algo mala pero al menos no estuvimos encerrados en las habitaciones todo el tiempo.
-Pues hubiese preferido aquello a… olvídalo- de pronto como una luz  iluminadora- Me voy.
-Está bien-dijo Mal- ¿Qué piso es tu habitación?
-No. No entiendes... Mal quiero que me hagas el favor más grande de toda mi vida.
-¿Cuál?
-Consígueme  boletos para regresar a Londres ahora mismo.
-¿Pero que estas hablado niña?
-No quiero estar aquí ya.
-¡Oh! Ya me imagino porque-dijo con algo de tristeza remarcada en los ojos.
-Tengo más que esas razones Mal-me miro confundido. ¿Podrías hacerlo?
-Tendría que hablar con Brian y...
- Todo menos con Brian, no quiero que nadie se entere. En especial Brian que ira y le dirá a ellos.
-entonces ¿Cómo le harás para sacar tus maletas? por ejemplo, alguien tendrá que verte.
-También ahí tú me ayudaras-le mire con cara de inocencia que termino convenciéndole.
-Está bien. Solo quiero que sepas que eso lo hago por ti.
-gracias-le estampe un beso en la mejilla antes de desaparecer de su vista y correr a lo que sería mi antigua habitación.



Antes de partir tenía que hacer unas llamadas.
Una maleta escondida con complicidad.  Por ese momento agradecí tener  a alguien como Mal a mi lado.
No sé ni cómo pudo ser posible pero tal como quise se realizó, Salí del hotel plaza sin que nadie lo notara o eso creí.



-Gracias Mal-dije al subirme al taxi.
-Me llamas cuando llegues y… a ver cómo les digo a Brian y a los demás.

Y ahora solo pensar en mis culpas.
 Ahora odia tener una conciencia, que  en  momentos anteriores no tenía  una función hasta ahora.
Espera que mi regreso a Londres ayuda un poco a mí atormentada Ethel interior.





El viaje había tenido un buen tiempo, claro una que otra turbulencia que me tenía paranoica al nunca haber viajado en avión tanto tiempo y con tanta regularidad como los días anteriores.
¿Cómo llegue?
Exhausta y anhelante a ver a quien pasaría por mí.
Apenas  visualice a la persona corrí con el afán de  sentir sus brazos consolándome.
¿De qué?
De todo. De mis errores. De mis miedos.

-¡joder! No te esperaba hasta dentro de una semana más.
-No pude aguantar tanto tiempo sin verte Baker-le avente mientras el conducía en dirección al que ahora era mi departamento.
-¿Cuándo llega Kay?-pregunte mientras el  paraba y parqueaba el auto frente aquel edificio.
-En unos 4 días aproximadamente.
-¿y no fuiste con ella? ¿No tienes miedo a que te la roben?-dije con  intención de picarle pero solo obtuve una risa de su parte.
-No, pero gracias por meterme dudas…. ¡Hey!  ¿Y esa cara?
-Nada, solo estoy cansada del viaje. Dormiré unos tres días hasta que ya no despierte más.
-Serias buena actriz, tal vez más que tu competencia Asher-dijo riendo - Vamos “Sally” ¿ya me dirás la verdadera razón de tu llegada repentina?



Aspire fondo antes de mirarle  sin saber que decirle, mejor dicho por dónde empezar.
¿Por dónde empezar una historia de locos?
Desde el precio y así lo hice.
La cara de Baker no tenía comparación, si no fuera mi situación sinceramente al verle me hubiera reído, pero no  podía y eso me terminaba cagando el día aún más de lo que ya lo tenía.



-¿Qué putas me has dicho?-Pregunto Baker.
-Te he dicho que...
-No, no quiero que me lo repitas… te has metido en una buena Ethel. ¿Con John?
-Ya cállate, te lo digo para que me ayudes a saber que hacer...  Me come la maldita culpa y no sé por qué.
-Yo lo sé y también lo sabes-me miro con profundidad sentía su mirada  dentro de mí, examinándome, acusándome.
-¡Puta! Soy una puta… ¿Con un hombre casado?


Si.
He ahí el dilema. ¿Entienden? Con Paul no había problema porque él era un hombre libre, dígase de cierta manera sin compromisos fuertes, pero con Lennon me arrepentía y dolía. Había traicionado la confianza a Cynthia, sino también por el propio Julián.



-Sabes. Bueno tampoco tuviste la culpa te encontrabas dolida por lo de George y solo fue un acosten. Tranquila-dijo Baker con tanta naturalidad y confianza que le envidiaba en esos momentos.
-Creo que tienes razón… pero  hay algo que no me deja. Es algo que me dijo.
-¿Qué?
-John dijo que le... gustaba... dijo que yo le gustaba y quería sacarme de su cabeza, algo así. ¿Qué diablos significa eso Baker? -
-¿De verdad le gustaras o solo estaba ebrio?
-No lo sé y no me interesa, solo sé que quiero morirme.



Cubrí mi rostro con las manos, en un acto de desesperación, desesperación que se terminaría convirtiendo en angustia.



-Ya quita esa cara, no seas tonta.   Déjalo pasar y mejor céntrate en cosas más importantes.
-¿Cómo qué?
-olvide decírtelo... mejor dicho quería encontrar el momento adecuado pero bueno… tu hermano Rory llamo  ayer, pregunto por ti.
-¿Qué quería?-me incorpore un poco ya que tenía un mal presentimiento.
-Quería saber si estabas aquí y como te encontrabas...
-Déjate de rodeos Baker.
-Tu mama está enferma. Quería saber si irías a verla o algo así.
-¿Mona?  Pero…
-Creo que deberías ir a buscarla Ethel.
-No querrá ni verme y sinceramente no creo que sea conveniente después de lo que le dije y…
-Es tu madre Ethel, no lo olvides.



A veces necesitaba tener a alguien que me dijera que tenía que hacer.
Agradecía tener ahí a Baker.
Aunque no se lo dijera, le quería y mucho.




Liverpool, mí querida Liverpool. No hace mucho la había pisado, pero ahora la miraba distinto.
¿A que me refería?
Bueno, no la veía igual que cuando Salí de ahí, pero tampoco a veía a como cuando la visite unas semanas atrás.
En la estación del tren me acogió Rory, quien tenía una sonrisa pintada en la cara antes de abrazarme y ayudarme con una pequeña bolsa donde tenía un poco de ropa.

-¿Cómo esta mama?
-Bien... ahí va mejorándose.  Pero tú ¿Cómo estás?
-Eso no importa ahora, vayamos a casa y veamos a mama.


No estaba segura de lo que hacía, pero tal vez un tiempo en Liverpool me vendría bien.

Quería olvidarme de todo, de George, Paul y del mismo Lennon y aquella noche catalogada ahora como mi día de perdición.

1 comentario:

  1. Hermoso, sublime, perfecto. Me encantó el capítulo, sobre todo porque sale Baker, ya sabes que amo a ese chico. 7u7
    Ya lo dije pero lo vuelvo a decir, Ethel es una perra. Esta vez si se paso.

    Joder, quiero leer máaaaaaasss. Sube pronto porque si no me muero... Ok no.
    BESOS.

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